Escribir por escribir.
Hay momentos que no tiene que pasar algo importante para que la mente me de vueltas. Hay días en que aunque todo este estable, me nace una necesidad por perderme en este blog y simplemente sacar lo que mi cerebro maquina pero mi voz es incapaz de repetir. Hoy en una reunión con algunos nuevos vecinos, mi chaparra empezó a contar un poco de su historia, por más que ella trate de evitarlo, siempre el tema sale a colación cuando nos presestamos en algún nuevo círculo de la sociedad mexicana. Pero siempre que esto sucede, es tan claro ver como va cambiado la expresión facial de la gente que la está escuchando, que se nota como su cara de angustia y terror se va apoderando de su rostro y como las preguntan desaparecen para simplemete escuchar lo que esta hermosa guerrera de 38 años tiene que decir. Es ahí donde a mí, me vuelve a caer el veinte de esta historia. Nosotros por lo general en el día con día no estamos pensando todo el tiempo en este maratón, pero son estos momen...